29 dic 2008

Organización como cerebro

El cerebro se ofrece asimismo como una metáfora obvia de organización y particularmente si lo que deseamos es mejorar capacidades de inteligencia organizacional.

Otra forma menos común de considerar esta metáfora es ver la posibilidad de crear nuevas formas de organización que dispersen las capacidades parecidas al cerebro a través
de una iniciativa única, antes que dividirla en partes especiales.

La organización tiene que ser capaz de funcionar en forma racional, al tiempo que absorba las oscilaciones, decide soluciones para estados de incertidumbre y se reconfigura fácil y rápidamente.

Con todo ello, se hace evidente que las instituciones de educación superior innovadoras son o serán aquellas que desarrollen una cierta cultura racional del riesgo, o sea un cerebro completo.

La organización deberá estar más orientada al entorno, más tolerante a las equivocaciones, más arriesgada, más responsable, más cooperativa, menos fijada en el status personal, con alguna capacidad de crear orden a partir del desorden, con complejidad distribuida. Esta es la que se corresponde con la necesidad actual de innovación en las organizaciones.

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